Estos son mis 6 pasos para escribir un artículo

Practicar el ejercicio escritural puede no ser la preferencia común de mucha gente, ya sea por considerarlo aburrido, abrumador o no poder expresarse de manera fluida. Sin embargo, cuando es exactamente el proceso lo que se ama, escribir un artículo resulta una tarea increíble.

¿Recuerdan cuando éramos chicos y copiábamos la tarea del Encarta 97? Si tenés menos de 25, dudo que entiendas de lo que hablo o lo habrás hecho con otras fuentes. Bueno, hay personas que hacen lo mismo, solo que en la universidad y con Wikipedia. Ojo, consultar esta web tan popular no está mal, pero en ocasiones puede presentar contenido poco fiable y perjudicarnos.
Estos son los pasos que considero necesarios para conseguir un trabajo decente. No mencionaré ninguna fórmula mágica, sino mi forma de proceder.

Foto de Gustavo Fring en Pexels

1- Elección del tema antes de escribir un artículo

Cuando se trata de mi blog, siempre tengo libertad en la temática a desarrollar, respetando la idea general de la marca y los contenidos que pueden ser útiles al público que deseo atraer. En cambio, si se trata de un pedido particular, por supuesto tendré que adaptarme al requerimiento en cuestión. Prefiero hacer todas las consultas que hagan falta antes de no cumplir con sus expectativas.
Sea cual sea el caso, especificar el tema a tratar resulta imprescindible para elegir la información, delimitar las fuentes, el tono a utilizar u otros aspectos que facilitarán el armado del artículo. Normalmente para obtener ideas propias, reviso las categorías del sitio y comienzo a enumerar posibilidades en un cuaderno hasta estar segura de lo que quiero transmitir.

2- Planificación y búsqueda de información

Ya sabiendo qué voy a decir, dejo por escrito a quién va dirigido, con qué fin y de qué modo. Son cosas básicas, pero anotarlo me permite mantener el foco y no pasar nada por alto.
Luego busco la información que respalde estos artículos escritos. Y no, los primeros resultados de Google no deberían ser lo primero a considerar. Recordemos que esos sitios web están donde están porque tienen un excelente trabajo de SEO, tengan o no documentación comprobada.
Lo ideal es buscar datos de organismos oficiales o consultar Google Scholar en lugar del clásico buscador, ya que posee trabajos académicos, tesis, libros, entre otros. Por ejemplo, si voy a hablar de recomendaciones de puntuación, mi principal fuente es la RAE y no una opinión que encontré por ahí sin antes verificarla.
Otras fuentes podrían ser:
la experiencia (dependiendo el asunto que esté exponiendo); nada brinda más certeza que lo que se experimenta. También suelo preguntar a expertos en el tema.
la observación, ya sea buscando información audiovisual de un hecho real o luego de un estudio propio.

3- Selección y análisis

La única forma de entender cuál información sobra es analizar, analizar y seguir analizando. Esta es la parte donde filtro lo que es útil, siempre recordando las anotaciones del segundo punto: objetivos, público y efectos deseados. En parte, ya voy armando algo pero no redactando aún.
Suponiendo que estoy preparando un texto para un cliente, siempre priorizo lo que me pida, luego lo que los lectores esperan y, finalmente, lo que los buscadores consideran que es importante en relación a lo que estoy explicando. No es que se me haya ocurrido de un momento a otro, es que eso sugieren los cursos en los que he participado.

4- Redacción

Ahora sí, comienzo a pulir en función del análisis que voy haciendo. Los textos quedan 100% originales solo si surgen del estudio previo y no de copiar a lo ciego. Seguir una estructura predefinida me ayuda a avanzar. No es igual escribir una opinión de algo que una guía descriptiva para llevar a cabo un proceso más complejo.
Al momento de redactar, busco elementos de apoyo como el diccionario del lenguaje y de sinónimos (siempre de la RAE), en algunos casos papel y en otros, la computadora. El objetivo es estructurar las ideas en párrafos coherentes, con sus apropiados conectores de causa, consecuencia, objeción, etcétera.

5- Revisión

Nunca el primer artículo escrito está del todo bien. Es sumamente importante releer el texto para evitar repeticiones que hagan ver al autor como básico o carente de léxico. Asimismo, el exceso de tecnicismo sería inapropiado, salvo que tenga un público muy específico. La puntuación es otro factor decisivo que le dará el ritmo y significado correcto al mensaje.
Entiendo que la autocrítica es clave y, de paso, conserva la humildad. 😀

6- Reelaboración

A veces, volver a empezar es inevitable. Literalmente, hago una llave en los párrafos y apunto “rehacer“. Por lento que pinte el asunto. Doy vuelta los conceptos, busco sinónimos o me pongo en lugar de un lector para entender cómo llevo el hilo conductor.

Plus: Descanso

Puede ser un descanso propio o del texto. Ocasionalmente, cuando las ideas no salen, me distraigo un rato, tomo aire y retomo luego. Sirve siempre. Estar tan pegada a un artículo puede llevar a incurrir en saltos temáticos o explayarse de más.

Conclusión

El hecho de escribir un artículo es magnífico si se tiene vocación. Buscar variedad de información fiable es clave para que nos tomen en serio y, obviamente, armar un trabajo original, no copiado. El resultado final debería cumplir con los objetivos planteados y mantener la atención del lector de una manera amena, aun si el contenido no es de su total interés.

¿Tenés algún método en particular para escribir o preferís delegar esa tarea? Apuntalo en los comentarios y dejá tu correo más abajo si te gustaría recibir novedades del blog y un beneficio en mis servicios web o de redacción. 🙂

EME OLMOS

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